Encontrara el lector una página abierta a la conversación respecto de los cambios espaciales que acontecen en nuestro querido y siempre amenazado país.
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Martes, 16 de mayo de 2006
Chile comenzará por el norte con la región XV y terminará por el sur con la XII, cosas que sólo pasan en un país como este, donde los números son más importantes que los nombres. En no pocas oportunidades nosotros mismos como personas somos tratados por el rut y no por el nombre. Ya sería hora que los libros dejaran de hablar de la quinta, la octava, como si se tratara de música… en definitiva ya es hora de hablar por los nombre a las regiones. Son resabios de no se qué estructura cognitiva, que a estas alturas no se entiende.
Pero la verdad es que si cuesta 101 mil millones de pesos anuales mantener la estructura de gobierno regional de la Región de Los Lagos (la décima, para los que les cuestan los nombres, casi como poesía), según René Reyes, investigador del departamento de Ciencias Administrativas y Económicas de la Universidad de Los Lagos, según lo menciona el Mercurio del 30 de abril pasado; cabe la reflexión: cuanto costará mantener las regiones nuevas, están éstas capacitadas para absorber al menos algo de este costo. O es que esta nueva “regionalización” pasa solamente por una repartición política de puestos de gobierno.
La ciudad y provincia de Osorno, levanta las voces para reclamar ser incluida en las reformulación de las regiones y ser la nueva “Región de Los Volcanes”, hasta cuando se podrá aguantar. Cuales son los argumentos de hecho y de derecho que podrían detener esa aspiración.
Paremos la chacota, podemos estar de acuerdo que el país necesita una reformulación de su división político administrativa, podemos estar de acuerdo que algunos territorios de Chile necesitan políticas públicas especiales, pero lo que no puede seguir pasando, es que tras la presión política, el lobby, se cree la necesidad de estar “inventando” nuevas estructuras regionales.
Lo que pienso podría ser más relevante que nuevas regiones, es reformular las atribuciones, roles, asignaciones presupuestarias, niveles de decisión de la inversión, en definitiva bajar el nivel de la toma de decisiones en los espacios nacionales, más atribuciones a las gobernaciones, menos regiones.
A mi juicio, esto requiere de un debate nacional, de una discusión abierta, clara, informada, en el que espero nuestros grandes representantes de la geografía nacional, peleen por estar presentes.
Por: Daniel Barriga Deneken | General | Comentarios (0) | Referencias (0)